martes, 12 de mayo de 2020

"Las cosas que perdimos en el fuego" de Mariana Enríquez

Anagrama, 1era Edición 2016.

Las cosas que perdimos en el fuego - Enriquez, Mariana - 978-84 ...

En redes sociales, en los grupos de Whatsapp del trabajo, en charlas de amigos y también de amigos de amigos, se ha colado el nombre de la escritora argentina Mariana Enríquez. Si bien solo había leído varios de sus artículos en el suplemento Radar de Página 12, tenía la certeza de que en algún momento de esta interminable cuarentena iba a empezar a leer alguno de sus libros y finalmente empecé por los doce relatos de terror que conforman "Las cosas que perdimos en el fuego" (.Anagrama, 1era Edición 2016).

El primero de los relatos titulado "El chico sucio", trata de una mujer que decide mudarse a una casa familiar, ubicada en el barrio de Constitución (CABA). En el relato la mujer nos describe el proceso de transformación de Constitución y su cambio de identidad de barrio de elite a barrio popular. Allí el delito y la marginalidad son las monedas más corrientes pero la narradora cree sentirse a gusto en ese barrio, aunque viva situaciones de riesgo y temores constantes. En un momento la mujer conoce a uno de los tantos niños que viven en las calles, en este caso con su madre adicta al paco y con una mirada endemoniada según su descripción. El anuncio en la televisión de la aparición de un niño degollado con las mismas características que "El chico sucio", hacen entrar en pánico a la mujer quien va conociendo un poco más de un barrio donde abundan los ritos satánicos y los altares del Gauchito Gil o San La muerte que conforman la escenografía de un mundo que no logra comprender del todo.

El segundo de los relatos se titula "La hostería" y cuenta la historia de tres mujeres: madre y sus dos hijas (Lali y Florencia), que por pedido del padre de las chicas, político y en plena campaña electoral, se mudan de La Rioja a Sinogasta. Una vez instaladas en su casa del pueblo, una de las amigas de Florencia le cuenta que su padre fue echado de la hostería en la que trabajaba como guía desde hacía mucho tiempo. Esta amiga convence a Florencia de meterse de noche en la hostería para llevar a cabo una "venganza" que se termina frustrando por el pánico de las dos jóvenes al escuchar los gritos y los golpes de las personas que allí fueron torturadas y asesinadas hace mucho tiempo atrás cuando el lugar fuera usado por la policía en tiempos de la dictadura.

El tercero de los relatos es "Los años intoxicados", que según Enriquez es, quizá, el más cercano a ella. La narradora divide el relato entre 1989-1994, los años del secundario y recuerda una época de mucho consumo de drogas con sus compañeras inseparables del colegio y la obsesión de ella y sus amigas con una bruja adolescente que se pierde en un bosque en el medio de la noche. En el relato, dividido en años, va mencionando algunos hechos de aquella época (los apagones energéticos de fines de los 80s y la entrega anticipada del poder de Alfonsín, las privatizaciones, el desempleo y el deterioro social del menemismo, etc).

El cuarto de los relatos es "La casa de Adela", donde una mujer recuerda la historia de una casa embrujada en el barrio de Lanús a la que un día, siendo una niña, decide entrar de noche junto a su hermano mayor y una vecinita que tenía un solo brazo. Una de las paredes termina encerrando a la niña del muñon en el hombro haciendola desaparecer para siempre, mientras su hermano muere en la vías del tren tiempo después del misterioso episodio de la casa embrujada.

El quinto de los relatos es "Pablito clavó un clavito: Una evocación del Petiso Orejudo". El único narrado y protagonizado por un hombre. Este hombre, llamado Pablo, trabaja como guía turístico recorriendo sitios donde ocurrieron los asesinatos más conocidos de Buenos Aires. En uno de estos recorridos, se le aparece el Petiso Orejudo (fallecido en 1944), un asesino de niños de principios del siglo XX que sin dudas es su personaje favorito. La descripción de los asesinatos del Petiso Orejudo se van alternando con la vida familiar del guía.

El sexto de los relatos que transcurre entre Corrientes y Asunción en la década del 80, se titula "Tela de araña". La narradora es una mujer que detesta a su marido pero decide viajar con él a visitar familiares en Corrientes. Una vez instalados en la casa familiar el matrimonio decide acompañar a la prima de la mujer a comprar unas telas a Asunción. En el camino la relación entre los esposos se va a deteriorando al punto tal que el esposo termina desapareciendo de un momento a otro. Vuelve en este cuento "la aparición de los desaparecidos" durante la dictadura, a través del testimonio de un camionero que narra un suceso en una ruta que fuera construida sobre fosas comunes.

El séptimo de los relatos "Fin de curso" vuelve a tener de protagonistas a chicas del secundario. Esta vez con la historia de Marcela, una chica que escucha voces que la inducen a lastimarse en la escuela, incluso frente a la vista de todos y sin sentir ningún tipo de dolor. Si bien no se explica demasiado sobre el comportamiento de la adolescente, sobre el final del cuento nos enteramos que la violencia autoinfligida, en este caso, es contagiosa.

El octavo relato es "Nada de carne sobre nosotras" y cuenta la historia de una mujer que también se encuentra en plena crisis con su pareja al que empieza a detestar por lo mucho que ha engordado. El hallazgo de una calavera a la que bautiza como Vera, va enloqueciendo a la mujer y agudizando su anorexia.

El noveno relato "El patio del vecino", es el más terrorífico y cuenta la historia de una mujer que se muda a una nueva casa junto a su marido y una gatita. Mientras se describe el difícil momento que está viviendo Paula -con la perdida de su padre y de su trabajo tras ser echada luego de una falta grave en el hogar de transito de menores-, la protagonista comienza a ver desde su terraza a un chico que camina encadenado en el patio de su vecino. A pesar de contarle a su esposo, solo ella puede ver al chico, lo que termina agudizando la crisis entre ella y su esposo que decide abandonarla. El final del cuento es espeluznante.

El décimo relato es "Bajo el agua negra", situado en una villa emergencia de la zona sur de Buenos Aires a orilla del Río de la Plata, donde una fiscal investiga el asesinato de dos adolescentes en manos de policías borrachos que luego de propiciarles una paliza, deciden arrojarlos a las inmundas aguas del Riachuelo. El lugar es conocido por la fiscal de la época en que ayudó a unos pobladores de la villa a ganarles un juicio contra una curtiembre, responsable de que la  gente se enfermara y los niños nacieran con estremecedoras malformaciones y otros defectos. En el relato vuelven a tener presencia los santos populares y la aparición de "muertos vivos" que en este caso es uno de los chicos asesinados, víctima de la violencia policial.

El onceavo relato es "Verde rojo anaranjado", y nos habla de una chica que se comunica por internet con un amigo que vive encerrado al estilo de un Hikkimori, que según la wikipedia es "es un término japonés para referirse al fenómeno social que consiste en personas apartadas que han escogido abandonar la vida social; a menudo buscando grados extremos de aislamiento y confinamiento, debido a varios factores personales y sociales en sus vidas". De todos los relatos este me pareció el menos interesante.

El último relato es "Las cosas que perdimos en el fuego" y narra la Historia de una agrupación de mujeres que deciden prenderse fuego después de que se sucedan los ataques machistas con quemaduras a ellas. Según la autora el texto estuvo influenciado por el emblemático caso de Wanda Tadei y por otra chica con su cuerpo totalmente quemado pero de un atractivo impresionante que solía ver en el subte.

He disfrutado muchísimo cada uno de los relatos de "Las cosas que perdimos en el fuego" al punto de quedar con ganas de algún cuento más al terminar de leerlo. No soy un lector muy conocedor del género más allá de los clásicos como Poe o Lovecraft, pero creo que la combinación del género con la mirada crítica de la sociedad que tiene la autora y los escenarios en donde transcurren cada uno de sus relatos convierten al libro en algo muy original y atractivo para el lector.






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